Capítulo 2: En el que creamos nuestro logo

Todo libro empieza con una palabra, toda canción con una primera nota y, en el mundo del diseño, una identidad corporativa se construye a partir del logo. Pero, ¿cómo crear algo tan importante y representativo de la nada?

Para poder explicarlo en profundidad primero debemos definir un término con el que quizá no todo el mundo esté familiarizado: la proporción áurea o Golden ratio. Se dice de ella que podemos encontrarla en cualquier lugar de la naturaleza que nos rodea, desde las hojas de los árboles hasta el mismo cuerpo humano.

Básicamente, podríamos resumir la proporción áurea como el valor que vincula a dos segmentos de la misma recta o, en otras palabras, es un rectágulo dentro de otro rectángulo, dentro de otro rectángulo, dentro de otro rectángulo… Y así hasta el infinito. Esta tendencia crea la espiral que conocemos como proporción áurea.

Fuente: Chris 73 / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0

Como hemos dicho, este Golden Ratio está presente en la misma naturaleza y lleva utilizándose para el arte, la escultura o la fotografía durante siglos, por lo que no era de extrañar que también se aplicara en el diseño gráfico. No son pocos los logos que se basan en formas sacadas a partir de la proporción áurea, y aquí os dejamos algunos ejemplos:

Fuente: canva.com

Ahora que todos estamos familiarizados con este término ha llegado el momento de, por fin, explicar cómo desarrollamos el logo de Núcleo Duro. Bien, para crear nuestro logo… No seguimos absolutamente ninguna de las directrices señaladas anteriormente. Es pura anarquía. De hecho, y para ser sinceros, la mayoría de los miembros de Núcleo Duro elegimos otra propuesta que incluía un aguacate, pero nuestro Creativo Todopoderoso se negó, vetó por completo al aguacate e hizo lo que le dio la gana.

Y, la verdad, tenía razón. Núcleo Duro son esas ondulaciones, esas letras redondeadas que siempre encuentran una forma de unirse con la siguiente. Son esas líneas imperfectas que van en todas direcciones pero siempre unidas. Un logo, al final, tiene que representar la esencia de la marca y el nuestro, con proporción áurea o sin ella, no podría ser más perfecto.

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